La Importancia de una Buena Conexión

Por Lenka Kejevic

Hoy leía sobre la importancia de conectarse con los niños todos los días. Especialmente cuando pasamos largo rato lejos de ellos durante el día.
Leí que la mejor forma de hacerlo es a través del jugar. Me pareció lógico ya que esta es la forma de expresión y aprendizaje natural de los niños.
Leí también la historia de una mamá que contaba que su hija tenía actitudes muy desafiante. Que desde que había comenzando a abrazarla y conectarse con ella, al pedirle que hiciera cosas que la hija desafiaba antes, se mostraba más dispuesta a hacer lo que la mamá le pedía. No se conectaba con ella para lograr su cooperación. Lo hacía porque entendió que la actitud desafiante de su hija era una expresión de la necesidad de conexión con su madre.
Hoy estaba haciendo una asesoría en crianza a una mamá sobrepasada por las pataletas de su hijo (muy productiva por lo demás) por lo que llegué a mi casa cuando los niños ya habían comido. Las horas de comida son una hora particularmente crítica para mí y los niños. Hoy me salté esa hora. Llegué y cada uno estaban jugando tranquilos y contentos. Me di el tiempo de estar con cada uno. Sin teléfono, solamente siguiendo las instrucciones que ellos me daban en cada uno de sus juegos. Fue maravilloso.
Llegó la hora en que tenía que avisar que ya nos íbamos a ir acostar. La respuesta fue: ya mamá, termino lo que estoy pintando y nos vamos acostar. Sin quejas, sin alegatos, con cooperación, alegría y un ambiente muy amoroso en la casa.
Viví en primera persona los efectos de la conexión.
Y se lo recomiendo a todos. Definitivamente la tarea para hacer todos los días. Dejar los teléfonos, dejar la expectativas, los juicios y poner atención completa a ellos. En sus ritmos. En sus gustos. En sus tiempos.
A veces cuesta. A veces lo hacemos y no nos damos cuenta. Pero hoy fue consciente y totalmente empapado por lo que había leído. La logística de la casa me ayudó. Y todos, todos lo disfrutamos y lo agradecemos infinitamente.
Los acuesto con mi corazón de madre llenito de amor incondicional que fluyó explícita y naturalmente. Los vi. Los disfruté. Me disfrutaron. La vida es bella.


Lenka Kegevic
Psicóloga